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Cultura. Política. Ciencia. Con humor. Por Felipe Larrea // Contacto: felipelarrea2@gmail.com

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SHAME: EL DECLIVE DEL CINE ERÓTICO

No sabría decir si la posmodernidad ha muerto, como hace Edward Docx en este artículo que reblogueé hace poco. Lo que sí me queda claro con películas como Shame, uno de los éxitos del cine de autor de la temporada, es la inercia conformista en la que ha caído este movimiento artístico, una vez que la sociedad ha absorbido plenamente todos sus postulados, y poco nuevo queda ya que ofrecer. 

¿Cómo alguien tan absolutamente moderno como Steve McQueen, el director, puede no haberse dado cuenta de que utilizar el sexo como argumento de venta en el cine resulta anacrónico en plena era de internet? Las últimas películas que obtuvieron repercusión social o comercial por este motivo fueron Striptease (Andrew Bergman, 1996) y Lucía y el sexo (Julio Medem, 2001), precisamente en los albores de la popularización de la red de redes.

Algunos artistas han quedado mentalmente atrapados en el siglo XX y todavía sonríen como niños ante la falsa ilusión de escandalizar a los conservadores. En honor a la verdad, diré que conozco a algunas personas nacidas antes de 1930 que todavía se llevan las manos a la cabeza con estas burdas prácticas de marketing, pero eso no invalida mi argumento. Por suerte, quedaron atrás los tiempos de Instinto básico, Showgirls, 9 semanas y media e incluso Eyes Wide Shut, y los últimos intentos de transgresión a través del sexo más o menos explícito han dado bodrios épicos como Anticristo, 9 songs, ¿Hacemos una porno? o Habitación en Roma, que deberían ser motivo de sobra para no intentar vender una película con el simple reclamo del pito de Michael Fassbender y las tetillas de sus amigas. Aquí es donde entran nuestros amigos de los festivales y la crítica profesional para convencernos de que por nada del mundo debemos perdernos semejante derroche de talento. Yo, que todavía soy joven e ingenuo, he vuelto a caer en la trampa, como ya lo hice con la infumable ópera prima del mismo director: Hunger.

Cualquiera que preste atención a los personajes y los diálogos se dará cuenta rápidamente de que semejante guión es fácilmente redactable en una semana. Los personajes son monigotes y no articulan ningún diálogo aprovechable, aunque abundan las intensas miradas perdidas al horizonte a modo de simulacro de profundidad. Incluso adiviné el final con precisión (tengo testigos de ello), aún siendo bastante zoquete en cuanto a predicciones de este tipo.

Lo atroz no es el guión o ver cómo Michael Fassbender y Carey Mulligan desperdician su talento, sino el grado de relativismo moral. Tras el trillado acto sexual en plano secuencia, llega la resolución y moraleja de la película: ver mucho porno te convierte en un tullido emocional. Un mensaje que enorgullecería a la Liga de madres cristianas de Wichita, y que poco tiene que envidiar al clásico “si te haces pajas te quedarás ciego”. La liberación sexual era esto: practicar guarradas en todas sus formas y colores para llegar a la conclusión de que el sexo es malo. Con su estilizada estética y su exquisita banda sonora (esto sin ironía), McQueen nos querrá convencer de que pretendía reflejar el drama de un adicto al sexo, pero al final parece ser otro más de esos progres que de tan progre se ha vuelto un reaccionario. No obstante, no le faltó tiempo para culpar al puritanismo de la sociedad estadounidense de la no nominación al Oscar de Michael Fassbender. En esta misma línea de pensamiento, algunos críticos de cine han llegado a identificar la adicción al sexo como una patología capitalista. De traca.

6 notas

  1. tipeggs ha reblogueado esto desde enbandejadeplata y ha añadido:
    Enorme!
  2. hubodecadas ha reblogueado esto desde enbandejadeplata
  3. enbandejadeplata ha publicado esto