Puede que Teniente Corrupto II no sea la mejor película de la historia, pero, más allá de que fuera un fracaso comercial, alcanzará el estatus de culto por las siguientes razones:
- Nicolas Cage está insuperable. Si el estado natural de este actor es la sobreactuación, aquí los excesos son exigencias de guión. Su corte de pelo y el alucinado momento en el que se encuentra su carrera desde hace años hacen el resto.
- Se narra la historia de un modo tan amoral, que es imposible no tomársela como una sofisticada broma de Werner Herzog. Comenzando por el título, puesto que no hay relación alguna con la película protagonizada por Harvey Keitel en 1992.
- Por la escena de arriba. En ella Nicolas Cage insiste en que hay dos iguanas sobre la mesa, mientras un Val Kilmer demasiado gordo y viejo como para recordar a la estrella de los 90, le contradice. El resto… Herzog haciendo cine por encargo.
- Por estas otras 14 escenas, en especial el enfrentamiento entre un pasadísimo Cage y unas señoras mayores a las que dedica una frase antológica: ¡Os odio! ¡Sois la razón por la que este país se está yendo por el desagüe!.