Este mes también toca apocalipsis, nada más y nada menos que el marzo negro. Lean el pasquín entero y no se pierdan ese eslogan final de No te tires al mar si no puedes con los piratas que al menos reconoce que esto es delincuencia, y que el problema real es que los delincuentes tienen demasiado poder. Ellos lo ven de otra manera. Cuando tus únicos referentes intelectuales te los proporciona Hollywood es normal pensar que un pirata es un granuja encantador que se lleva a todas las nenitas de calle, pero el diccionario de la Real Academia Española lo define así:
- Persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar.
- Persona cruel y despiadada.
Tampoco insistiré mucho en esta idea porque sino mañana mismo Enrique Dans se saca de la manga un eufemismo para evitar el término pirata.
La pregunta es ¿cómo va a afectar esto a la industria si ninguno de los que va a secundar el boicot ha comprado un producto cultural en los últimos cinco años? Si lo que quieren evitar es la aprobación de la SOPA y la ley Sinde van a tener que rascarse la mollera un poco más, porque ya me imagino a todos los directivos de este planeta, incluidos los productores de V de Véndeme una careta y El club de la lucha, partiéndose la caja ante semejante soplapollez.
El escenario más favorable a los intereses de estos señores es que todas las malvadas multinacionales acaben cerrando. A partir de ahí las opciones para hacer cine serían las subvenciones y el crowdsourcing y con ello la muerte del séptimo arte. Afortunadamente eso no va a pasar porque algunos seguimos pagando (no por absolutamente todo, que tampoco soy un santo) y así alentamos a Hollywood a seguir armando de argumentos a nuestra chavalería más radical y así en un bucle infinito. Igual le echo mucha imaginación a las cosas, pero imagino que las asambleas de Anonymous deben ser algo muy parecido a esto.
