No valgo un duro como futurólogo, pero sospecho que el Oscar al mejor largometraje de animación va a ir para Chico & Rita (Javier Mariscal, Fernando Trueba y Tono Errando, 2010). Hace un año pasó sin pena ni gloria por la taquilla (145.000 espectadores), probablemente por culpa de esa paletada tan española de despreciar la promoción porque es lo que hacen los americanos.
Si finalmente gana la estatuilla llegará el reconocimiento merecido para esta celebración del jazz, el glamour, el cine clásico, el romanticismo bien entendido y la idiosincrasia cubana, que no castrista. Y ojito con la banda sonora, la verdadera estrella de la película, una auténtica maravilla firmada por Bebo Valdés.