
José Ignacio Torreblanca comenta en Café Steiner una cuestión recurrente acerca de los criminales nazis: ¿cómo adivinar que detrás de esos rostros normales se esconden auténticos monstruos? Yo creo que la clave está en fijarse en las gorras, no en las caras.
Esta otra foto de aquí abajo muestra a Hitler fotografiado por Heinrich Hoffmann en 1925 mientras escucha sus propios discursos. Hitler le ordenó destruir los negativos, pero se conoce que el fotógrafo no estaba dispuesto a deshacerse de un material tan goloso.

Visto en Illogical Contraption. Más fotos de la misma sesión aquí.