Disney y Joy Division: una historia de amor

El puritanismo indie ha vuelto a encender la hoguera, esta vez porque Disney iba a lanzar al mercado una camiseta que combina la imagen de Mickey Mouse con la del disco Unknown Pleasures de Joy Division. De momento la turba ya ha conseguido que la multinacional reconsidere su decisión.
Menuda transgresión, por dios, qué se habrá creido el ratón este. Le acusan de apropiarse de un símbolo contracultural y antisistema nada menos. Sin embargo, tanto Disney como Joy Division son manifestaciones culturales del capitalismo, por lo tanto definir a los de Manchester como un grupo antisistema es absurdo. Disney vende productos alegres y Joy Division vende productos tristes, vale, pero si el establishment no hace nada por evitar que Joy Division publique su música, por definición el grupo no puede ser antisistema. Para que fuera antisistema debería haber algún tipo de represión o de censura. La democracia capitalista es el único sistema político y económico en el que Joy Division no encontrarían ningún obstáculo para difundir su música, por lo tanto es un grupo tan pro-sistema como Destiny’s Child, por ejemplo. Dicho de otro modo, ¿alguien conoce un grupo antisistema cubano? Quizá en una dimensión paralela sí, pero en la nuestra están en la cárcel o en el exilio.
Por otro lado está la doble moral, porque estos que ahora se rasgan las vestiduras son los mismos que denunciaron el pasado verano la censura católica en el Festival de Teatro Clásico de Mérida porque retiraron la foto de un cristo desnudo. Como diría un amigo, aquí o follamos todos o la puta al río, así que menos cantarle las cuarenta a Disney. En España predicar con el ejemplo está muy mal visto, claro…
Aunque no lo parezca lo que pretendo es un llamamiento a la concordia, porque me gustan las películas de Disney y los discos de Joy Division, así que no veo problema con la dichosa camiseta. Miento, en realidad Joy Division no me gustan tanto. Siempre he creido que están sobrevalorados, mi canción preferida de ellos ni siquiera es de ellos, sino la versión que hizo Nine Inch Nails de Dead Souls, y parafraseando el hit esnob por antonomasia diría que me gustó más la película que el grupo; me refiero a Control (Anton Corbijn, 2007). Todo sea porque los policías culturales de El País se relajen un poco y no monten un 15M para pedir la cabeza falsamente criogenizada del tío Walt.
No soluciono nada, lo sé. A la gente le gusta la gresca, que le vamos a hacer. ¿Qué sería de nosotros, pobres mortales, sin nuestros antagonistas?, ¿qué sería del Madrid sin el Barça?, ¿qué sería de Wyoming sin Intereconomía?, ¿qué sería de los críticos musicales sin Coldplay?, ¿qué sería de La Razón (con mayúscula) sin los nacionalistas?, ¿por qué siempre pesa más la tribu que la razón (con minúscula)?, ¿cuando superaremos la barrera mental de la adolescencia?
Y volviendo al principio, ¿qué significa exactamente eso de indie, contracultural y antisistema? Cada vez que oigo esos conceptos pienso en algunos de mis grupos preferidos, popes de lo alternativo ellos, y digo*:
- Nirvana: 6 veces número 1 entre USA y Gran Bretaña. Discográfica**: Geffen. Millones de discos vendidos: 50
- REM: 8 veces número 1 en Gran Bretaña. Discográfica**: Warner. Millones de discos vendidos: 85
- Pearl Jam: 9 discos top ten en USA, 4 de ellos número 1. Discográficas**: Sony y Universal. Millones de discos vendidos: 60
- Radiohead: 7 veces número 1 entre USA y Gran Bretaña. Discográfica**: EMI. Millones de discos vendidos: 30
¿Indie?, ¿contracultural?, ¿antisistema?… ¿en serio? Dejaros de mamonadas y dedicaros a la música, que es lo que se os da bien.
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*: Datos sacados de la Wikipedia en inglés y de RIAA.
**: No durante toda su carrera